Los refrigerios o snacks consumidos entre las comidas pueden constituir una parte importante de la dieta de los niños. Un estudio realizado en Edimburgo (Escocia) con niños de entre siete y ocho años demostró que los refrigerios aportan más de un cuarto de la energía diaria que los niños necesitan, y contribuyen de forma considerable a completar la ingesta necesaria de proteínas, carbohidratos, grasa y fibra. Además, alrededor del 15% del calcio y un quinto de la vitamina C provienen de los refrigerios o snacks. Frente a la creencia popular, los estudios han demostrado que la dieta de los consumidores de snacks como fruta, cereal, galletas, barras o yogurt no presenta una mayor proporción de grasas.
Toda mamá se esfuerza día con día en dar a sus hijos un refrigerio o lunch completo e higiénico pero quién asegura que no lo va a regalar o cambiar con sus compañeros.
Si los niños tienen la opción de la tienda, se les debe enseñar qué elegir, haciendo uso de las guías alimentarias y señalando de qué se trata.
- Para mucha gente, los snacks son una forma apropiada de satisfacer las necesidades nutritivas diarias.
- No hay alimentos buenos ni malos, sino dietas correctas e incorrectas, una vida saludable es el resultado de una buena alimentación y una adecuada actividad física.
- Una dieta equilibrada es parte de una alimentación correcta. Todos los alimentos caben en una dieta.
- Las palabras de “alimentos malos” o “alimentos buenos” hay que evitarlas, ya que podría interpretarse como que algunos alimentos contienen más sustancias nutritivas que otros cuando no siempre es así.
- Todos los días es importante llevar un desayuno, este tiempo no sustituye la hora del lunch o refrigerio escolar.
- El niño debe colaborar en las compras de los alimentos, siempre y cuando cumplan con las características de las guías alimentarias. Esto ayuda a que el niño recuerde mejor las cosas y sepa elegir en la “tiendita” de la escuela.
- Debe llevar el dinero necesario para un antojo y tips de qué comprarse.
- El niño debe probar de todo tipo de alimentos, ya que el sabor influye también en sus decisiones.
Una alimentación correcta se aprende desde casa, así que no tendrás de qué preocuparte cuando tus hijos coman fuera.
Es importante acompañar estos consejos con un poco de ejercicio.